martes, 5 de marzo de 2013
El miedo al ejercicio democrático
Nunca nos podremos ni tan solo plantear que vamos a hacer algo mas de lo que en realidad podemos. Nuestros límites existen, pero debemos ser rigurosos con el análisis de lo que somos capaces de hacer.
Esto me recuerda la historia del domador de pulgas. Realmente consistía en dejarlas saltar hasta donde pudieran. El siguiente paso consistía en ponerles un obstáculo en la altura, y que se dieran un trompazo. Cuando en dos o tres intentonas, su salto provocaba un nuevo golpe, dejaban de saltar mas arriba y sólo lo hacían hasta el obstáculo.
En realidad el domador tan solo les ponía límites. No alentaba el salto.
Estamos inmersos en una sociedad que nos pone límites, que gestiona legalidades en función de sus verdades indiscutibles y que impide desarrollar las capacidades de la gente.
Es triste darse cuenta de este asunto, a base de golpearte insistentemente contra el límite que impone el “domador” o el “garante” de legalidades discutibles, si se plantean en este momento del tiempo y no si se entienden como aquellas verdades que se forjaron en virtud de un acuerdo territorial, una guerra perdida/ganada o unos “derechos” dudosos.
En realidad se trata de la subyugación de las voluntades de la mayoría de los ciudadanos, para que según quien, siga teniendo unos “derechos” que ya nadie comprende ni reconoce.
Ha llegado el momento de poner la situación en manos de la democracia. De la voluntad de la mayoría. Y eso no quiere decir en favor de nadie que quiera imponer nada, sino de la capacidad que tengan unos y otros de convencer y no de imponer un criterio. Y que se sometan al resultado.
En uno de los lados de la mesa, hay quien niega, maltrata y subyuga, en lugar de demostrar que la situación es mejor con sus condiciones, que los ciudadanos están mas arropados con ellos, o que son respetuosos con la voluntad de la mayoría.
Es hora de que se pongan a prueba los mecanismos democráticos, y estos no consisten en encontrar excusas para que la gente no los practique, sino en facilitar su ejercicio.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Todos pringados en el pastizal
Pues si.
Esta vez parece ser que todos han decidido sacarse los ojos y por
tanto, aquellos informes y contrainformes con los que presumiblemente
amenazaban a su contrincante con desvelar, están saliendo a la luz a
lo “bestia”.
Y en
estos momentos, cuando la clase política, las Instituciones y demás
gente que vemos a diario en las noticias esgrimiendo “sus razones”
para gobernar como gobiernan, parece ser que escudándose en éstas
había mucho mas. Desde temores de que aireen según que trapitos, a
escoger qué dosier van a lanzarle a la cabeza al contrincante.
Esto es
ya una guerra abierta, en la que cada uno de ellos conocen su propio
objetivo. Y la verdad es que me temo que son auténticas nubes de
polvo para que no veamos qué caramba está sucediendo.
Y en
este punto ya he dejado de creer en las razones que argumenten cada
uno de los protagonistas de todos estos affairs lanzados a los medios
de comunicación, dosificados en los momentos temporales que mas les
convienen.
La gente
está harta.
Los
ciudadanos ya no nos creemos a nadie, hasta que sean capaces de
sentarse alrededor de una mesa TODOS, pero TODOS, y con luz,
taquígrafos, micrófonos a la vista, papel y boligrafo, se
comprometan a no seguir por este camino y a apartar de él a aquellos
que han hecho de estas prácticas algo asquerosamente normal.
Nunca he
creído que la democracia sea perfecta, pero tampoco he creído en
otra forma de administrar socialmente un colectivo. Y me da lo mismo
si se trata de una ONG, de un club deportivo, de una ciudad, de un
país o de un continente. Nadie amparado en una especie de creencia
ciega en que sin preguntar y solo con su intuición, está
representando a la mayoría, un personaje asi, NO debería tener el
aval ciudadano para nada de nada. Qué miedo tenemos a preguntar?.
Qué tememos? Un resultado adverso a nuestra opinión?... y qué?!
O
creemos en la democracia o no creemos en ella. La democracia no ha de
tener límites, no se les puede poner puertas al campo y nadie tiene
derechos por encima de la voluntad de la mayoría.
domingo, 10 de febrero de 2013
Alucinante: 1 sujetador talla 105 copa E a 1,90€
Es que si lo piensas un momento: no es posible. O se han equivocado o es una prenda mal hecha.
Normalmente los tejidos y los elementos para construir una prenda de ropa, pueden ser muy (pero que muy) baratos. Pero todo aquello que se necesita para diseñar, hacer el desarrollo de patrones, preparar, coser, envasar, distribuir y que llegue a las manos de la consumidora, aunque sea económico, también vale dinero. Y además la mano de obra. No tan solo quien cose, sino quien diseña, quien corta, quien lleva el camión, el contenedor, el combustible, los vendedores, los gastos generales del equipo, situarlo en la estantería,… incluso la etiqueta, la tinta de marcar el precio,…
¿Por qué el precio es de 1,90€? ¿Cómo es posible?.
No voy a caer en el recurso fácil de pensar (como es lógico por otra parte), que aquellos que pueden hacerlo pagan menos impuestos, que lo han comprado a peso, que quien lo ha construido lo ha hecho en condiciones de esclavitud, que todo lo trabajan en B, y un sinfín de justificaciones (lógicas, insisto), que para mi, siguen sin justificar que una pieza como esta pueda acabar en una estantería con un precio de venta al público de 1,90€
Total, ya vale de quejarnos. Tal vez será mejor que la Administración se ponga las pilas, y que mas que castigar a aquellos que lo hacen todo legalmente, procuren quitar peso a los impuestos y empiecen a premiar a quien lo hace bien y a castigar a quien lo hace mal.
Todos aquellos/as que tienen un pequeño negocio de confección o que trabajan desde casa, la Administración los penaliza hasta ahogarlos en impuestos y cargas económicas que les impide realizar su trabajo a precios competitivos y por lo tanto acaban cayendo en lo que les exige “el mercado” tal y como ahora se entiende que se ha de hacer: trabajar con el riesgo de estar fuera de la Ley para obtener unos ingresos ridículos.
Mensaje a la Administración: están conduciendo el país hacia una forma de entender la forma de comprar y de vender, que no tiene futuro. Están castigando a quien tiene ganas de salir adelante y premiando los sujetadores a 1,90€
¡Hagan algo ya!
jueves, 9 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
El valor, el precio y la madre que los parió.
Es
como escuchar u oír. Hace mucho tiempo que se intenta confundir su significado
y hasta cierto punto nos lo hemos creído hasta que hemos descubierto, que la
diferencia entre lo que hemos pagado y su precio real es la puñetera burbuja.
Claro
que depende de quién lo interprete. Si es quien ha hecho negocio vendiendo mas
caro que su precio real, porque ha convencido al comprador que su valor era mas
alto, este diferencial se ha convertido en ganancias.
Lo
malo, es que cuando la rueda se pone en marcha, aquel que vende y recoge
dinero, intenta hacerlo de nuevo comprando por encima del precio real, para
volverlo a vender con un diferencial mayor.
Si
a esto le sumamos el crédito injustificadamente fácil, que incentivaba estas
transacciones, estamos haciendo un globo tan grande, que cuando ha explotado,
nos ha salpicado a todos. A los que comprábamos, a los que vendíamos, a los que
dejaban el dinero sin pensarlo,… la cuestión era darle inercia a la rueda,
hasta que ha dejado de moverse.
Y
ahora qué.
Ahora
nadie es culpable, y nos ha quedado una cara de despilfarradores convulsivos,
por acabarnos creyendo que todo el monte era orégano.
Ahora
toca arreglarlo. Lo malo es que quienes dictan las reglas del juego son quienes
nos reprochan con cierta sonrisita debajo de la nariz, que en este país se haya
trabajado al día, sin pensar en épocas de vacas flacas. Y lo peor es que tienen
razón.
Y
para resolverlo ¿cómo lo vamos a hacer?. Primero castigan al país con remedios
que nos pueden hacer retroceder el reloj de nuestro falso bienestar varias
décadas, para hacernos ver que no estamos donde creemos que estamos.
Me da miedo lo que viene a continuación, el "después
ya veremos".
lunes, 23 de julio de 2012
¿Cuáles son las reglas del juego?
Lo
malo de vivir con la necesidad de estar informado, es que acabas estándolo.
Cubres
esa imperiosa necesidad devorando emisoras de radio, periódicos, noticieros de
TV, twitter, linkedin y cualquier cosa que ayude a rellenar cualquier hueco
susceptible de ser rellenado con una noticia mas.
Lo
que también es cierto, es que tiendes a contrastar y a rebuscar en los medios
gente con opinión, aunque no esté necesariamente de acuerdo contigo, para que
observando y cruzando puntos de vista acabes teniendo ideas propias en este mar
profundo de las opiniones.
Lo
que he observado es que lamentablemente ahora todos desconocen las reglas del
juego. Salvo raras excepciones, hablan alegremente de Prima de Riesgo, las
fluctuaciones del IBEX, de los intereses por la venta de Deuda del Estado,
Rescates,… y además sin demasiados conocimientos sobre lo que puede o no puede
hacer el FMI o cualquier organismo financiero, sin dejarse atrás las Agencias
de Calificación y toda la maraña ingente de estamentos e indicadores que se
dedican a acorralar, como si se tratara de ovejas enviadas a un redil. Por
mucho que intentemos esquivar el camino, ya está marcado.
Lo
malo de este asunto es que lo que interesa es que continuemos en el camino, sin
acabar de llegar a destino, porque sino, dejará de haber posibilidades de
especular como hasta ahora, con todo un país.
Aquí
es cuando me detengo, porque la verdad es que tampoco sé donde llegará mi
reflexión.
Como
cualquier hijo de vecino, se me ocurre pensar en cómo hemos llegado a este
punto. Aquí es donde se me abre un nuevo camino en el que deberíamos hacer un
ejercicio de introspección y analizar la gran pregunta ¿dónde hemos fallado?.
Y
donde hemos fallado, fundamentalmente, es en haber aceptado el Sistema, sin
hacer lo que se debería hacer con cualquier empresa: evolucionar y mejorar.
Hacer el ejercicio de “prueba y error” y ponerle remedio cuando tocaba.
Ahora,
personas que habían trabajado para Lehman Brothers, o Goldman Sachs, ocupan
sillones relevantes en las decisiones económicas de gobiernos como Grecia,
Italia y España, y dirigen los destinos de estos países muy tocados por el dedo
maldito de las Agencias de Calificación.
Mientras,
los ciudadanos que queremos estar informados, no nos queda mas remedio que
acudir a las opiniones de “entendidos” en cuestiones macroeconómicas, que se
dedican a opinar, pero que lo hacen desde cierto conocimiento de causa y
capacidad de análisis técnico (que no político).
Pero
la verdad es, que en lo que siempre ha funcionado, que es aquello de
acción-reacción, ahora tiene despistados a todos.
Las
reglas del juego han cambiado y aquellos que mueven las fichas, no conocen
estas reglas. Ya nada ocurre como está previsto.
Lo
terrible de todo ello, es que los ciudadanos empiezan a estar cansados de tanto
desprecio, retroceso e incapacidad por retomar las riendas de todo esto.
Esto
no hay quien lo arregle si no se reescriben las reglas del juego, y no se para
los pies a quien se las está inventando sobre la marcha, y que consigue no llevarnos
a ninguna parte y como dice el dicho “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
lunes, 16 de julio de 2012
Hasta dónde llega nuestra capacidad de hartarnos
Hoy
me he descubierto tomando mas de un café en la cafetería cercana a mi casa. Me
he leído dos periódicos sin apenas darme cuenta que me zampaba los cafés sin
piedad.
No
esperaba encontrar ninguna noticia agradable ni motivadora, ya que ni tan solo
las que lo intentan, lo son.
Ni
tan solo la situación de violencia física y verbal que nos transmiten en los
rotativos sobre cualquier otro lugar del mundo, ahoga el “llanto” de decrepitud que grita la
situación de nuestro país.
Los
ciudadanos ya hemos entendido que no se trata de cambiar las caras de quien
gobierna, ya que no tan solo no han cambiado las perspectivas de futuro, sino
que se aventura que nos dirigimos de forma constante al abismo. Uno de esos abismos que no se ven
pero que se intuyen.
Y
lo peor es que como los grandes temas financieros y económicos no se deciden ni
en Europa, sino que están en manos de los “Mercados” y por lo tanto los gobiernos no tienen
ni idea de cómo controlarlo, han decidido apretar las tuercas en aquellos temas
que mas definen la política de uno u otro partido grande del Estado: el “jacobinismo”
y la recentralización.
Con
excusas fundamentadas en las consignas mas casposas que se les ocurren, siguen
estropeando una y otra vez la convivencia, con decisiones que por injustas y
malintencionadas, intentan que tengan mas “volumen y eco” que cualquier otra cosa que ocurra
en la realidad del país.
Yo
seguía bebiendo el café, sin acordarme que me quedan menos de 10 euros en el
bolsillo para darme este “capricho” del café durante esta semana, que no sé
cuánto me van a costar los medicamentos que voy a ir a buscar mañana, que no sé
cómo voy a atender el recibo del préstamo, que ya se me acabó la prestación del
desempleo, que no sé cómo voy a poner gasolina al coche para ir a Barcelona a
la entrevista de trabajo (en la que me van a rechazar porque tengo mas de 50 años), y tampoco cuánto me va a costar aparcar en esa ciudad a 40 kilómetros de donde vivo. Y ya no
pienso en comer, porque los tres que vivimos en casa dependemos de un sueldo de
un trabajo que contratan un día antes y descontratan un día después.
Y
además, descubres que el gobierno central nos recuerda que somos un país de
personas con capacidad de sacrificio y que las medidas que se toman, lo hacen para
tener un futuro mejor y en beneficio de todos (?).
La
situación descrita no es ficticia. La situación descrita empieza a ser común entre
mucha gente cuyo hartazgo empieza a mostrar signos de evidencia.
(Nota del autor: Esta historia de ficción está inspirada en la realidad. Los personajes son reales, aunque no responden a la historia de nadie en concreto)
(Nota del autor: Esta historia de ficción está inspirada en la realidad. Los personajes son reales, aunque no responden a la historia de nadie en concreto)
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